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La búsqueda de un concepto jurídico para el deporte

  • Foto del escritor: Ferran Pérez
    Ferran Pérez
  • 10 abr 2021
  • 7 Min. de lectura

DIFICULTADES EN LA OBTENCIÓN DE UN CONCEPTO UNITARIO

     



La voz "deporte" se instala entre nosotros como un vocablo de fácil conocimiento e interpretación. En principio, cualquier joven comprende con facilidad a qué nos estamos refiriendo cuando le preguntamos acerca de sus gustos deportivos y, asimismo, un adulto que no haya experimentado jamás las emociones de las actividades deportivas también será capaz de darnos una respuesta de lo que entiende por deporte. El deporte, siguiendo al profesor Fuentes Quintana, encajaría dentro de esas materias que se saben pese a ser ignoradas. La gran proyección del deporte en la sociedad, más allá de la mera actividad física y cualesquiera que sean los motivos incitadores, también permite a la doctora Lever asumir la convicción de que: "el deporte ayuda a unir la compleja sociedad moderna" y a manifestar su asombro ante el grado de interacción y cohesión que la actividad deportiva ofrece.

 

Todo y ser perfectamente comprensible el término deporte, sorprende la dificultad de una definición con validez universal el mismo. Para Real Ferrer: "cualquier aproximación a la noción deporte tropieza, en primera instancia, con su propia indefinición ... incapaz (el término) de describir la enorme gama de actividades que bajo él se acogen", y con Cazorla Prieto, entienden que: "la búsqueda de un concepto del deporte no constituye tarea sencilla, la pluralidad de acepciones y sentidos del objeto a conceptuar dificulta el empeño y la doble vertiente social e individual, la multiplicidad de hechos o elementos conexos, la naturaleza instrumental o final son otros ingredientes a añadir a la dificultad expuesta". También, en este marco, el profesor Cagigal nos informó que: "el deporte lo inunda todo", para Gillet: "el deporte parece estar en todas partes" y según Mandell: "deporte es una expresión demasiado amplia". En resumen, todos ellos, desde sus respectivas áreas de especialización, nos avanzan las dificultades en la obtención de un concepto unitario e inobjetable del Deporte por la complejidad y la extensión del término.

     

La pluralidad de disciplinas, modalidades y/o pruebas deportivas que puden ser practicadas de forma profesional o recreativa, o meramente por motivos de mantenimiento o mejora de la salud por las personas, dificultan la construcción válida y universal de una definición del deporte. Los obstáculos surgen de la heterogeneidad de las especialidades (fútbol, baloncesto, taekwondo, hípica, ajedrez, etc.) y de los modos de práctica (federada, recreativa, festiva, ocasional o permanente, etc.), o incluso sobre la consideración como actividad deportiva de algunos juegos o entretenimientos organizados, aparentemente encontrados con una pretendida razón de ser propia del deporte (galgos, colombicultura, colombofilia, etc.) por tratarse de actividades en las que, sin merma de su historia y su particular cultura, no aparece el "esfuerzo muscular" de la persona, que va a ser considerado el núcleo lógico y natural de la práctica deportiva. Así, para Cazorla Prieto deporte es: "actividad humana predominantemente física" porque aprecia la existencia de modalidades deportivas en las que falta el componente físico ejecutado por el hombre o la mujer deportistas. Así, se abre un primer debate sobre la catalogación de aquéllas como deporte y en caso de respuesta afirmativa de su encaje en un concepto general de esta actividad. El componente físico de la persona deportista parece que no debiera substituirse por el de otros seres vivos.

 

Más allá de esa primera observación, debe indicarse que, prima facie, los obstáculos a la definición universal son conocidos por lo que admiten, en consecuencia, un análisis i una reflexión para su reconducción o eliminación. Si la corrección es posible, sin duda, podemos avanzar en el logro de una acepción global. En cambio, si los obstáculos fueran incorregibles y por tanto inevitablemente persistentes,  aunque fueren solo parcialmente, parece que deberíamos renunciar a la búsqueda de un concepto único y válido en todas partes. Al respecto Cagigal dijó que: "toda pretensión de hallar una definición con validez universal suele conducir al fracaso dado que ello sucede con cualquier esfuerzo por definir realidades primarias de la vida".

 

En consecuencia al hablar de deporte sabemos donde estamos pero somos incapaces de dar con una definición universal aglutinadora. Contribuyen a la indefinición obstáculos, exógenos al mundo del deporte, impuestos por planteamientos políticos de tipo social, económico o cultural relativos al propio desarrollo del deporte dentro de cada país (la visión particular del deporte). Planteamientos que, además, pueden no corresponderse con previsiones internacionalmente aceptadas.

 

El profesor Cagigal se alineó con las posturas que hacían girar el deporte y su importancia social alrededor del más amplio concepto "juego", entendiendo que el "sportman" deriva del "homo ludens", incluyendo las modalidades gimnásticas de dudoso  origen en el juego pero que se adhieren a él al generar sus preciosos certámenes deportivos. Para éstos, aquellos deportes de los que se predica un origen en ritos y danzas ancestrales pasan necesariamente por el estadio del juego antes de transformarse en modalidades deportivas. Entienden que la persona ha inventado e inventa el deporte jugando con los demás y comunicando los términos juego y deporte; para ello no dudan en interrelacionar sus características principales. En ambos destacan la concurrencia de habilidad, suerte, y competitividad, a pesar del diferente grado en el que se manifiestan en uno y otro.  

 

También, el profesor Cagigal, atribuía al deporte la condición de "realidad primaria de la vida", lo que  podría ser erróneo,  porque el deporte, a pesar de ser una manifestación y una actividad que a todos debiere alcanzar, es un producto de la sociedad en el que se mezcla su historia, su evolución, su protagonismo y su bienestar.

 

En el deporte se distinguen profesionales y aficionados, tal vez ricos y pobres, esfuerzo y comodidad, desarrollo y retroceso, arte, trabajo y entretenimiento. Además. el deporte correctamente practicado, alejado de la agresividad y violencia de algunas modalidades, es un medio demostrado de salud, de mejora del ánimo y de adecuación de la condición física personal; su relación, entre otros, con el derecho a la vida es evidente y, así, en España la Constitución de 1978 bien refleja este propósito al incluir el fomento público del deporte con el derecho de sus ciudadanos y ciudadanas a que sea protegida su salud.

 

El deporte no es una realidad primaria de la vida humana aun cuando se pueda afirmar la existencia de una inclinación natural de la persona por la actividad física y por el juego porque este, a diferencia del deporte, puede ser organizado o no (es decir, desprovisto de reglas, improvisado, etc.). El deporte, en cambio, es una realidad secundaria generada y perfilada por la iniciativa humana que hoy día incluso se distingue de la actividad física y del ejercicio físico.

 

No obstante, puede admitirse un vínculo entre "deporte" y "juego" en el ámbito del juego organizado porque la actividad deportiva competitiva tiene su verdadero fundamento en la sumisión del esfuerzo físico al juego organizado. De esta forma, la competición y la organización devienen en dos elementos esenciales para la configuración de una actividad inicialmente lúdica y espontánea en deportiva y complementan el ejercicio o esfuerzo físico. Todos estos extremos deberían ayudar en la definición y la catalogación un concepto del deporte.

 

En la búsqueda del concepto global, debemos evitar términos a su vez indefinibles como pasa con el de “juego”. En este sentido no parece acertada una definición del deporte como un conjunto de juegos organizados, dado que no se puede precisar el término juego de forma globalizadora, aunque se maticen como aquellos provistos de una ordenación y reglamentación comúnmente aceptada (la tanguilla (juego de Castilla-León), el parchís, el dominó, la comba, etc).

 

La búsqueda del concepto universal de deporte requiere del análisis de los obstáculos generadores de la conflictividad porque si son conocidos van a admitir subsanación pese a las dificultades de conseguirlo, especialmente si no hay voluntad de crear un verdadero cuerpo de principios y requisitos comunes; es decir, se debe de buscar el adn del deporte alejando del mismo, oficialmente, aquella actividad que no merezca ser calificada como tal. En su defecto, habrá de acudir a formulaciones genéricas, sobre la base de los elementos o efectos más comunes y aceptar definiciones parciales y plurales desde cada una de las ciencias que estudian y analizan esta actividad humana y la concepción que se tenga en cada país o comunidad sobre el deporte.

 

En el entorno jurídico, para el profesor Real: "en toda investigación sobre el Derecho Deportivo es indispensable, por de pronto, definir qué es el deporte". Definir, añado, jurídicamente y en un contexto de dificultad de concepto global aceptado. Un concepto jurídico surgirá de la norma y, por tanto, de la relación del deporte con el Derecho y aquí se hace visible la plural normativa, pública y privada, que recae sobre el mismo. Para avanzar en la uniformidad, que no en la diferencia, va a ser de gran utilidad la evaluación conjunta de los elementos necesarios que debe disponer una actividad organizada por la persona humana para ser catalogada como deportiva.

 

El profesor Gillet destacó tres elementos del deporte: el juego, la lucha, y la actividad física intensa. La evolución del deporte los ha matizado, transformándolos en: el juego organizado, la competición ordenada y sujeta a control, basada en el rendimiento, la superación y la búsqueda de la victoria, y el esfuerzo físico (este confrontado por quienes añaden el psiquico). La idea del juego organizado y competición ordenada y controlada expresa la inexistencia de anarquía funcional y asociativa y el sometimiento a reglas y pautas a adoptar democraticamente y cuya infracción es sancionada. También, aleja del deporte el factor "improvisación" presente en innumerables juegos. Para el doctor Galilea, la competición es un requisito "sine qua non" del deporte, un pilar para la organización, que supera la ambigüedad del término "lucha". El esfuerzo físico humano, es una expresión que persigue anular la exigencia de intensidad del sacrificio muscular, que puede o no darse, y que pone énfasis en el adjetivo "humano" en un intento de reconducir la actividad deportiva a la actividad física organizada desarrollada por el hombre y la mujer.

     

Pero los anteriores requisitos no agotan el contenido posible del concepto, a su lado aparecen los elementos de la organización del deporte bajo la que se desarrolla e impulsa, donde siendo interesante la heterogeneidad de modalidades deportivas por suponer un enriquecimiento para el conjunto del deporte, debe tutelarse un regimen común respetuoso con los derechos y las libertades fundamentales, porque un marco común no debe impedir asentar su democrático funcionamiento a garantizar con controles internos privados y públicos, incluyendo las decisiones administrativas y judiciales que resulten pertinentes en salvaguarda del Deporte. Así, la aceptación de un concepto jurídico del deporte oficial o no puede depender del cumplimiento de unos requisitos jurídicos legalmente establecidos no por intereses subjetivos, políticos o no, sinó por el desarrollo armónico de la actividad por parte de las personas lo quieran desarrollar en un contexto competitivo profesional o recreativo o meramente lúdico ejercido de forma individual o conjunta.


FP/1989-2021

 
 
 

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