Esfuerzo físico y deporte
- Ferran Pérez

- 12 abr 2021
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 13 abr 2021

El deporte requiere del esfuerzo físico puro de los deportistas intervinientes que necesita de entrenamiento y en la mayoria de casos de un control médico constantes. Este control alcanza a la salud de los deportistas y a la de la competición, en este caso para evitar aportaciones extras e indebidas al rendimiento, por ejemplo, mediante substancias, medicamentos u otros recursos prohibidos o no autorizados en el desarrollo de la actividad deportiva.
Ello es ineludible en todo tipo de práctica deportiva cuando la salud del deportista y por extensión la de la competición se ponen en peligro, en tanto que el deporte se desenvuelve persiguiendo triunfos, individuales o colectivos, marcas o récords en condiciones de igualdad y de pureza, ciertamente alejadas del doping y de acciones fraudulentas que atentan el fair play. La vigilancia afecta de forma diferente a las actividades de imitación que realizan algunas personas con ocasión de un encuentro puntual.
Hay que tener en cuenta que el grado de esfuerzo físico requerido puede variar para cada una de las disciplinas deportivas existentes, pero debe de existir y es evaluado permanentemente, entre otros, por quien dirige el equipo o entrena al deportista.
En este sentido, la intervención de animales en la práctica deportiva no debería evitar el requerimiento de esfuerzo físico (y psíquico) de los deportistas intervinientes. Si el animal se convierte en el "deportista" y/o el ejercicio físico de la persona que interviene es nulo, tal vez la actividad que se desarrolla no debiera ser considerada deporte aunque exista competición reglamentada. Hay que percibir la diferencia entre una carrera de saltos de hípica con su jinete y una carrera de galgos corriendo detrás de una liebre de plástico con fines de apuesta. El poder público competente en deporte no debe permanecer impasible ante ello y debería actuar consecuentemente aunque sin necesidad de prohibir la actividad lúdica. El deporte decía Coubertin es sacrificio muscular sin perjuicio del nivel de esfuerzo aportado en cada prueba o encuentro.
Asimismo, la substitución del esfuerzo físico por un exclusivo esfuerzo psíquico a efectos de catalogar una actividad como deporte (por ejemplo el ajedrez) también debe ser objeto de serio análisis. Parece innegable la concurrencia de ambos aspectos en toda actividad deportiva pero, en cualquier caso, parece oportuno exigir el esfuerzo físico del participante aunque en algunas modalidades difiera del ordinario reconocible.
En España, la visión constitucional del fomento del deporte parece incompatible con una actividad pasiva de la persona practicante. La Norma respeta que el deporte tiene su origen en las personas y en los grupos en que estas se integran y, por tanto, en la sociedad, pero establece un claro mandato: "Los poderes públicos fomentarán la educación sanitaria, la educación física y el deporte. Asimismo, facilitarán la adecuada utilización del ocio" (Art. 43.3 CE). En la tramitación parlamentaria del texto ya se puso de manifiesto la existencia de unanimidad en relación con los efectos positivos del deporte para la salud, de aquí que se encajará en el marco de la protección de esta. Y como dice Cazorla: "La salud de los ciudadanos es una preocupación en el marco del Estado del bienestar, por lo que cualquier medio que sirva para fomentarla o ayudarla ha de ser favorecido por aquél". Hay que entender, en consecuencia, que la promoción y el fomento del deporte, generalizando su práctica a todos los ciudadanos, implica ejercicio físico saludable. Para otros, siempre estará la visión de la salud más allá de la fisica lo que puede comportar serios cambios en la actividad de fomento y promoción del deporte, incluso desde una esfera meramente pasiva, como espectador.
En cualquier caso, siendo importante el valor del ejercicio, esfuerzo o sacrificio físico dentro de la actividad deportiva, bien puede incluirse de forma significativa como un rasgo definitorio del deporte organizado y con ello es posible traspasar a juegos (los que podemos denominar incluso deportivos) o entretenimientos de ocupación del tiempo libre aquellas otras actividades que carecen del ejercicio muscular intensivo sujeto a entrenamiento (en línea con Coubertin). En un punto intermedio, Magnane o Cazorla visionan su amplio contenido actual y aceptan una definición del deporte como actividad humana predominantemente física o como actividad en la que lo dominante es el esfuerzo físico. Con más exigencia, entiende Gillet que la intensidad del esfuerzo físico: "permitirá su consideración como deporte", aunque entiendo que la intensidad no es el criterio a establecer para apreciar la existencia de un deporte; ¿cúal es la intensidad del esfuerzo de un guardameta de fútbol cuando su equipo ataca constantemente?; incluso el término intensidad podría premiar conceptualmente al boxeador que destroza a su adversario. El elemento clave es la existencia del esfuerzo que conduce al estar preparado para la cita deportiva en la que se puede poner de manifesto, no su intensidad que puede depender de múltiples factores. Considerar el deporte como hace Ortega: "como necesidad y elemento indispensable en la mejora de calidad de vida de los ciudadanos" tampoco va a negar la existencia de ese esfuerzo o ejercicio físicos, debe enseñarse y ejercerse aunque su desarrollo no ampare una intensidad creciente.
He resaltado como la relación entre esfuerzo físico y deporte puede incluso derivar de su presencia en el entrenamiento requerido por la actividad en tanto que predispone al deportista para su mejor condición en la competición. El deporte comporta esfuerzo físico continuado y dosificado, que al conectar con el factor competitivo lleva a la persona deportista a la necesidad de un entrenamiento constante en aras de obtener la condición física necesaria para el logro, la marca o la simple victoria.
Llegados a este punto, debe indicarse que la relación existente entre ejercicio físico y deporte no impide su distinción, como la hay entre juego y deporte, y en este sentido, si bien podría llegar a no admitirse como deporte una actividad que no conlleve un esfuerzo muscular si que es posible posible que determinados esfuerzos físicos no alcancen para transformarla en deporte.
El ejercicio físico, para diferentes autores, es actividad física planificada, estructurada y repetitiva y tiene por objeto la mejora o mantenimiento de uno o más componentes de la forma física y se diferencia de la actividad física, de la forma física y del deporte. Y desde una perspectiva médica, la actividad física es cualquier movimiento corporal producido por los músculos que tiene como resultado un gasto energético; la forma física, es el conjunto de rasgos que los individuos poseen o consiguen en relación con la capacidad de desarrollar actividad física; y el deporte, en relación con las anteriores, es juego o sistema ordenado de prácticas corporales en el que se hace prueba de agilidad, destreza o fuerza, fundamentado en el máximo rendimiento no utilitario debidamente mesurado. Los factores que se destacan del deporte, como el principio del máximo rendimiento y la aportación de fuerza, destreza, potencia, velocidad y agilidad, justifican por si mismos el que en el contexto deportivo aparezcan con asiduidad las otras manifestaciones físicas indicadas (actividad y condición física).
En resumen, el deporte requiere para su configuración de la existencia de esfuerzo físico que, para algunos, puede ser entendido como actividad física planificada, estructurada y repetitiva. La planificación y la estructuración de la actividad física conlleva, entre otros aspectos, un necesario control y seguimiento médico que, debidamente impulsado, permite enfocar su promoción generalizada en base a los beneficios que puede proyectar sobre la salud de los ciudadanos.
Los poderes públicos competentes en materia de deporte pueden determinar, con su aprobación y dentro de su ámbito de actuación, la oficialidad de las modalidades deportivas, requeriendo esa presencia de esfuerzo físico para calificar una determinada actividad como deporte.
No ha de ser obstáculo para ello que los deportistas concurran en la prueba deportiva con el apoyo de animales siempre que la colaboración de éstos no desacredite el ejercicio físico planificado, estructurado, ordenado y repetitivo de los deportistas intervinentes porque como dijo Cagigal: "el cuerpo es el instrumento básico y el más disponible para hacer deporte".
FP/1989-2021




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