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Anàlisi de les finalitats de l'esport

  • Foto del escritor: Ferran Pérez
    Ferran Pérez
  • 21 abr 2021
  • 16 Min. de lectura

Actualizado: 11 abr 2024







La plural finalidad del deporte

 

La pluralidad de finalidad atribuible a la actividad deportiva es un efecto derivado de ésta que no se debe confundir con la heterogeneidad de la oferta deportiva. Esta heterogeneidad hace referencia a las distintas modalidades deportivas que las personas pueden practicar mientras que la pluralidad de finalidad del deporte supone descubrir los múltiples beneficios o motivaciones de la práctica deportiva y su utilidad en sociedad.

 

Desde una perspectiva activa, el gusto por el deporte influye pero no tiene porqué ser un elemento decisivo a la hora de practicarlo ni todo ciudadano practica deporte guiado por un idéntico motivo o impulso. El deporte es, en este sentido, una actividad abierta a la que se puede acceder por diferentes razones como mera simpatía, por profesión, por diversión, por compartir con los demás o, sin ánimo de cerrar las posibilidades, por salud y rehabilitación física.

 

El múltiple fin al que puede atender el deporte es un fuerte argumento para reclamar su atención pública y su promoción generalizada sin discriminación. Postura que no se desmerece por sus diferencias con la actividad física y el ejercicio físico porque, entre otros extremos, compartiendo misiones, siempre habrá personas a las que les guste practicar deporte federado o no y, otras que encuentren su felicidad con la mera realización de actividad física o ejercicio físico. Las instalaciones deportivas pueden ser utilizadas para diferentes formas de actividad y bajo diferentes enfoques, por ejemplo, competitivo-federado, lúdico-competitivo o expansivo-ocupacional. Además, la plural motivación de la  práctica físico-deportiva favorece que los ciudadanos i ciudadanas disconformes con una práctica deportiva federada pueda optar, antes que renunciar al Deporte, por otros modelos recreativos o saludables, sin que pierdan su valor como deportivo por el hecho de responder a planteamientos diferentes.

 

Dentro de los diferentes modelos de acceso y práctica del deporte pueden existir también diferentes subcategorías. Así, dentro del modelo federado, pueden concurrir una participación aficionada con una profesional y en el modelo recreativo, puede darse una práctica deportiva competitiva o una lúdica alejada de toda marca o clasificación.

 

La difusión y popularidad de determinadas pràcticas deportivas contribuyen a elevar el número de practicantes y, no necesariamente, aquellas responden al prototipo de los deportes federados mediáticos. Un ejemplo podría ser el impulso creciente de los denominados deportes de riesgo. Ahora bien, la importancia socio-económica que el deporte alcanza si que se debe en gran parte al seguimiento que se le hace y, en este aspecto, destaca el deporte-espectáculo que hoy gira en torno al denominado deporte profesional y a la alta competición todo y que la práctica deportiva no se agota con estos modelos.


El deporte es actividad antes que valor económico por lo que su elemento retributivo, que hoy es posible pero mañana no se sabe, no ha de ser un elemento base para definirlo. El factor económico que determinados deportes han sabido generar ha servido para profesionalizar determinadas modalidades y hacer emerger la figura del o de la deportista profesional y, más recientemente, la de las sociedades deportivas. Este hecho no minimiza el verdadero peso de las modalidades no profesionalizadas ni de otros modelos de práctica deportiva. Tampoco debiera perjudicar el derecho de todos los ciudadanos y ciudadanas a poder practicar deporte ni deformar el rol de las escuelas deportivas. Incluso no debe desestimarse el criterio que afirma que la promoción de la práctica generalizada del deporte facilita la supervivencia de la practica profesional remunerada y el consiguiente interés de los medios de comunicación. Ell deporte como actividad subsistirá aunque la práctica profesional pudiera desaparecer.

 

Hablar de deporte profesional no es más que una desviación derivada de la participación de deportistas remunerados en ciertas prácticas deportivas federadas. Algunas modalidades deportivas se vienen en profesionalizar por la fuerte implementación de agentes externos interesados. El deporte es una actividad predispuesta a ser comercializada, es decir, a ser aprovechada como medio económico para si mismo o para impulso de productos en el mercado; siendo un objetivo más del mismo que va a implicarse en la obtención de beneficios económicos.

 

La pluralidad de finalidades que incitan la promoción y práctica de la actividad deportiva impide una visión parcial o limitada del deporte. No es solo deporte el deporte profesionalizado ni admite que este sea considerado como actividad progresivamente profesionalizable. El deporte no atiende preferentemente este tipo de práctica que si que tiene efectos en el espectáculo deportivo. Las prácticas deportivas diletantes són mucho más comunes y su constante progresión no se detiene porque:


1) Se impone un derecho de toda persona a la práctica del deporte

2) La práctica deportiva será siempre manifestación de la libertad de elección ciudadana

3) El deporte es actividad consustancial al juego como actividad natural y necesaria del ser humano, y

4) La importante y ventajosa conexión entre los diferentes modelos de práctica deportiva, por ejemplo entre el deporte recreativo, el profesional y la alta competición, dado que estos últimos se nutren de los aventajados deportistas que el primero genera.

 

La pluralidad de finalidades que motivan la práctica del deporte no se agota en los modelos de deporte aficionado y profesional, ni en los de deporte práctica y deporte espectáculo, de la misma forma que tampoco todo los aspectos económico-deportivos se limitan a los emolumentos de los deportistas profesionales o a los beneficios de las entidades deportivas. En cambio, el deseo de práctica o ánimo y la respuesta final de cada persona sí que son magnitudes significativas del acceso a la práctica deportiva aunque puedan diferir en cada una de ellas tanto en grado, como en presencia y forma.

 

Entre las finalidades que se pueden satisfacer con el deporte observamos las siguientes:

 

      a) Finalidad agonística

 

El anhelo por lo competitivo se eleva a su máxima expresión. El o la deportista conoce y acata la competición y sus reglas. La aceptación es voluntaria y se somete al principio del máximo esfuerzo físico en un contexto de enfrentamiento deportivo pacífico, de subordinación a las reglas de organización y juego y, bajo éstos parámetros, persigue la victoria, la marca y la mejor clasificación.

 

La organización deportiva federada es el mejor, pero no único, exponente del ejercicio deportivo agonístico que es impulsado por estructuras federadas vertebradas y de diferente ámbito territorial. La competición oficial que tiene sus reglas en el vértice federativo se desenvuelve en diferentes ámbitos siendo en el nacional e inferior donde puede aparecer un control por parte de los organismos públicos competentes.

 

Este tipo de práctica sometida al fair play y al respeto por la salud, implica para sus practicantes la búsqueda constante de un óptimo estado físico para ofrecer el mejor servicio a quien se representa. Los deportistas practicantes aceptan: la competencia, en sentido estricto, el rendimiento, la selección, la formación, y el acatamiento de la norma y de las normas y las reglas debidamente aprobadas. La competición agonística trasluce una "dignidad y ejemplaridad deportiva" que se traduce en una firme voluntad de actuar con diligencia y perfección, lo que convierte al entrenamiento constante en uno de los elementos básicos para mantener o para mejorar los niveles técnicos, tácticos y estratégicos que aquella requiere. Tanto mayor será el rigor exigible cuanto mayor sea la profesionalidad existente.

 

      b) Finalidad lúdico-deportiva.

 

Esta forma de practicar deporte también se sitúa normalmente en el terreno de lo organizado, del esfuerzo físico y en la búsqueda de una victoria aunque sea simplemente personal. En otro caso tal vez no sería deporte, por ejemplo, la persona que al levantarse por la mañana realiza, de forma constante, una serie de ejercicios de abdominales efectúa un ejercicio físico que puede ser competitivo si además se autoimpone una superación personal. Pese a ello, el citado ejercicio físico carece de organización y, en definitiva, de contenido suficiente para responder a lo que Cagigal definió como: "agon gímnico" equivalente a un concurso centrado en la competencia corporal.

    

Es un error considerar que toda práctica deportiva no federada es recreativa por el hecho de desenvolverse lejos de la influencia de la institución federativa, como desacertado resulta equiparar el deporte federado con el profesional. Hay práctica deportiva federada y recreativa (propia del sector aficionado) y las federaciones deportivas atienden la diferencia con  eficacia y coordinación por su interdependencia y los cambios que se pueden dar. Sería un gran error que sus órganos de dirección desatendieran la actividad recreativa de la que participan muchas de sus entidades afiliadas.

 

Por otro lado, la actividad deportiva ejercida por adultos ni es profesional ni debe tender o predisponer al profesionalismo. Éstas son más cercanas a la diversión, a lo saludable y al entretenimiento activo. En estos niveles, por experiencias anteriores o por otros motivos, apetece jugar organizadamente y ganar, e incluso, en ocasiones, se actúa selectivamente (pues si de competición se trata, gusta mejorar en la clasificación) a la hora de determinar los participantes, pero la misión e incluso la participación, el encuentro entre compañeros y la asistencia a los entrenos tienen otras justificaciones nada relacionadas con las prácticas profesionales.

 

El modelo lúdico recreativo es soporte del tradicionalismo deportivo y quienes al mismo se adhieren lo hacen fuera del mercantilismo creciente del deporte espectáculo y como alternativa de condición física, pero con acatamiento de la regla deportiva y del juego organizado. Según la voluntad sea ocasional o permanente, hay prácticas lúdico-deportivas temporales o permanentes. Puede darse una actividad deportiva regular compatible con eventuales periodos de inactividad o una práctica limitada a determinados periodos del año (vacaciones, días festivos, etc.). La motivación que induce a la actividad deportiva lúdica o recreativa obedece a un diferente grado teórico de conciencia por lo competitivo con respeto la regla del juego organizado aunque se puede cambiar pues lo importante es, como se dice, participar de la actividad organizada y nutrirse de sus específicos valores.

  

      c) Finalidad educativa y formativa.

    

La conexión entre el deporte y la educación física también ofrece estímulos para la práctica deportiva. Pese a la diferencia de fines de ambas actividadesnadie duda de su alto grado de convergencia ni de su mutua necesidad. Si importante es para el armónico y disciplinado desarrollo deportivo contar con la educación física, no menos efectiva es la actividad deportiva para la integral enseñanza y formación que acomete la educación física. Ambas comparten acertadamente una actitud positiva de cara a la formación íntegra del ciudadano.

 

Esta fusión es la que ha sido recogida tradicionalmente por los textos legales nacionales e internacionales en la materia deportiva. En España, antes de la instauración de la democracia, la ley 77/1961, de 23 de diciembre ya recogía esta reciprocidad. En su art.2 "in fine" se disponía que: "el deporte es uno de los medios principales de educación física". También, conocemos como la Carta Internacional sobre Educación Física y Deporte de 1978, estableció en su art. 2 que: "la educación física y el deporte constituyen un elemento esencial de la educación permanente dentro del sistema global de educación".

 

El legislador más reciente respeta la premisa pero da un tratamiento jurídico singular a cada una de estas materias. En este sentido, la primera ley sobre deporte de Catalunya, pese a exponer que: "el deporte es un elemento educativo tanto para los deportistas de élite como para los que se sirven de él simplemente como instrumento de equilibrio psicofísico" diseño una ley en la que se acercan más los conceptos actividad física y deportiva (art.2) aun cuando deban integrarse en el sistema educativo general (art.3.2.a); o el legislador estatal español en la ley 10/1990, de 15 de octubre, tras reconocer que: "el deporte se constituye como un elemento fundamental del sistema educativo" indicó que el objetivo de la ley: "es regular el marco jurídico en que debe desenvolverse la práctica deportiva" y que la ley: "es un texto que regula el deporte que menciona en los principios generales el tratamiento reconocido a la educación física la que es parte sustancial del sistema educativo...", por lo que: "deben ser las leyes y las normas de carácter educativo las que regulen sin discriminación ni marginalidad dicha materia". En resumen, los conceptos educación física, y deporte tienen una definición jurídica propia pese a su reconocida relación.

 

El interés público y privado por el fomento y la promoción del conocimiento y la práctica de diferentes modalidades deportivas permiten la enseñanza del deporte en el sistema educativo. La información pedagógica añade nuevos valores a la axiología del deporte. La actividad deportiva, en este contexto, sirve al mismo fin educativo y formativo al que tiende la educación física y se convierte en un importante medio de apoyo para la educación plena, el desarrollo armónico y el equilibrio de las personas. El sistema educativo va a atender la demanda ciudadana por el hecho deportivo y, previa la estructuración pertinente, prepara y acomete su enseñanza incorporándolo al plan de estudios. La educación es físico-deportiva. Las estructuras deportivas recogen el mensaje y, también van a impulsar la formación de técnicos y deportistas creando unas escuelas especializadas. Escuelas que con el tiempo han perdido singularidad por la enorme incidencia de la formación en actifidades físicas y deportivas que adquiere rango universitario y obtiene gran acogida.

 

El valor educativo del deporte ya fue observado tanto por los denominados padres del olimpismo (antiguos griegos) con los intelectuales de aquélla época que ya entendieron el deporte como un medio de primerísima magnitud educativa y cultural. En la era moderna esta filosofía ha sido secundada por prestigiosos educadores como Amorós, Jhan, Ling, Arnold o el propio Coubertin.

   

La eficacia educativa del deporte no se desvanece por la institucionalización selectiva y espectacular del modelo federativo ni por la consolidación del profesionalismo deportivo; los valores generales, individuales o colectivos, de la actividad deportiva sobre las personas, cada vez más enfrentadas a un mayor agobio tecnológico y laboral, permiten superar barreras y extender la formación.

 

La enseñanza del deporte puede incentivar el gusto del educando por la actividad. No obstante, el alumno se enfrenta a una asignatura más a la que puede dar una respuesta parcial o completa, en el primer caso cuando es atendida con la única intención de aprobarla y, en el segundo, cuando consigue despertar y mantener el interés del alumnado por la práctica deportiva. La pluralidad de actividades deportivas debe de permitir la adaptación del alumno o alumna con alguna de las diferentes modalidades deportivas existentes, de tal forma que sintiéndose capaz, pueda obtener, como inmediata consecuencia, un gusto sincero por lo deportivo (homo deportivus).

 

La perfección estilista del gimnasta no se debe confundir con el aprovechamiento del deporte en aras de mejorar la formación integral del individuo para su mejor adaptación a las acciones de la vida. Se recoge en el Manifiesto Mundial de la Educación Física que: "la competición, el entrenamiento y el juego deportivo son factores válidos e integrables en el sistema general de la Educación Física", pero en el ámbito educativo, interesa no tanto perfeccionar el lanzamiento de una falta en fútbol como el conocimiento y la exposición de los elementos que intervienen sean físicos, biológicos (cuerpo, motricidad, etc.) o sociales (relación, autodominio, etc.). El practicante se encuentra ante una situación, deseada o no, de aprendizaje deportivo que propende a la ampliación de sus conocimientos personales y a la mejora de su nivel de interacción social; el grado de abacoramiento depende de las circunstancias concurrentes, singularmente, de la mayor o menor voluntariedad con que se ejercita la actividad deportiva, y la respuesta depende, en gran medida, de los educadores, de la amplitud de la opción deportiva, de las técnicas pedagógicas y de las condiciones materiales en que se práctica el deporte.

 

En la relación entre la enseñanza y la actividad deportiva, de incentivarse el gusto por el deporte, la propia actividad será la primera beneficiada.

    

      d) Finalidad higiénico-terapéutica.

  

Es una nueva forma de encuentro de la persona con el deporte que surge de la importancia que la medicina le atribuye tanto para la prevención como para el tratamiento de ciertas enfermedades o lesiones. La tutela médica no es una consecuencia concreta o pasajera adoptada en base a criterios de aprovechamiento de un campo económico en expansión sino la respuesta científica a una mejora asombrosa (y natural) de la salud ciudadana. Los especialistas en medicina deportiva son sus mejores valedores, aunque todos los médicos, desde cada una de sus especialidades, pueden contribuir con la misión de prescribir la actividad cuando sea aconsejable por su valor rehabilitador o como antídoto para la mejora física.

 

La medicina del deporte no agota su esfuerzo en el campo de lo profesional ni tampoco en los periódicos controles médicos que deben pasar algunos deportistas. La investigación y la actividad del profesional especializado tienen un alcance más general encauzado por la protección de la salud de todos. Al efecto, el juramento hipocrático impone un aprovechamiento de estos singulares conocimientos médico-deportivos en beneficio de la comunidad.

Estos especialistas tienen importantes misiones en relación con el deporte y los deportistas. Podemos destacar las sigientes:

a) informar de los beneficios y de los perjuicios para la salud que derivan de las actividades físico-deportivas

b) responsabilizarse de la prevención médica y del tratamiento de lesiones deportivas dentro del marco jurídico-deportivo

c) huir del dopaje como medio de mejora del rendimiento y atender, en general, las enfermedades comunes de los deportistas con la diligencia debida y evitando ser coautores o cómplices de infracciones deportivas, y

d) coadyuvar en la mejora técnica de los elementos, materiales e instalaciones deportivos contribuyendo a la reducción de las lesiones y enfermedades específicas de la práctica deportiva.

 

A partir de esta finalidad del deporte, se pueden resaltan los beneficios del deporte (también de la actividad y de la forma físicas) para las personas y para el tratamiento de pequeñas e importantes enfermedades y lesiones; aparece la recomendación del deporte cuando puede ser ejercido. Al efecto, el Consejo Asesor sobre Actividad Física y Promoción de la Salud de la Generalitat de Cataluña, desde un primer momento ya indicó que: "cada día hay una mayor evidencia epidemiológica de que la inactividad física y la falta de ejercicio están relacionados con el desarrollo de diversos trastornos y son causa de una importante mortalidad e incapacidad en países desarrollados". Estudio efectuados en U.S.A. también vienen en justificar: "que un nivel óptimo de forma física disminuye la mortalidad ajustada por la edad, afectando especialmente a las referencias por enfermedades cardiovasculares y cáncer". También resaltan la importancia de la actividad física para prevenir y controlar otras enfermedades. Con estos efectos saludables, no cabe más que confirmar el acierto de las tesis que defienden la extensión del deporte al conjunto de la sociedad y que critican cualquier tipo de parcialismo en la acción público-deportiva.

 

El valor de la actividad deportiva como coadyuvante del estado físico individual y del bienestar social no se ha de menospreciar. Ahora bien, el éxito de la finalidad terapéutica va a exigir la correcta elección de la actividad a realizar y , también, del nivel y el modo de ejecutarla y el valorar la predisposición física del paciente, pues como aprecia Doreste: "si bien es opinión generalizada que el deporte es siempre una actividad beneficiosa lo cierto es que todo depende de quién y cómo la practique porque a veces también puede resultar perjudicial".

   

Obviamente, la práctica del deporte por fines terapéuticos responde a motivos diferentes a las otras formas de acceso. El ciudadano, en este contexto, practica deporte (o actividad o ejercicio físico) a instancia de una tercera persona y con la voluntad o deseo de prevenir, mejorar o curar de una determinada enfermedad o lesión. En consecuencia, al igual que en la práctica formativa escolar, puede existir una inicial ausencia de la voluntariedad (ánimo) de la persona. El que es reacio al deporte no será compelido por el médico a su práctica y sólo su propia preocupación por su estado físico, aunque sea impulsada por terceros, puede actuar como agente incentivador. Al final, la aceptación puede generar un interés permanente por practicar deporte.

 

La actividad deportiva, en conclusión, se convierte así en fuente de salud e higiene dando origen a una importante finalidad de la misma que puede forjar adeptos deportivos. Estos son dos grandes éxitos de la finalidad terapéutica: mejorar la salud ciudadana y dar a conocer el deporte y sus beneficios para la salud.

  

      e) Finalidad ritual.

 

Esta finalidad está desterrada del deporte contemporáneo que ha sabido suprimir de las reglas del juego las previsiones antihumanas o contrarias a las más elementales normas de convivencia pacífica y de respeto hacia los derechos humanos que en otros siglos dominaban la cultura de determinados pueblos.

 

Ahora bien, hay modalidades deportivas moderna que asientan sus raices en juegos antoñanos cuya aceptación o mantenimiento sólo ha sido posible gracias a la corrección de las reglas iniciales por las sucesivas generaciones; dotándolas de racionalidad y humanismo. Digamos que existen aún reminiscencias de esta función ritual en los acontecimientos deportivos modernos que hacen oportuna  una breve alusión a la misma. Para Cagigal: "si bien la conformación del deporte institucionalizado adquiere su actual configuración en fechas recientes (sic), eso que hoy entendemos como deporte tuvo grandeza en muchas culturas antiguas". La Historia y el Arte antiguo asombran con datos y vestigios, de estupendo valor, relacionados con milenarias costumbres deportivas. Los juegos de polo entre el pueblo persa, las competiciones hípicas entre los tibetanos, el tiro al arco y los juegos de fuerza practicados por los chinos y el sumo por los japoneses, no son más que significativas referencias sobre actividades deportivas recogidos por las citadas ciencias y corroborados por estudios etnológicos. El carácter deportivo de esas costumbres no es puesto en duda pero la finalidad con que originariamente eran ejercitadas no es equiparable a la que inspira el deporte moderno; para Cagigal: "cuanto más primitiva es la cultura, más indiferenciados resultan los caracteres sacro, lúdico, competitivo y mágico". El deporte antiguo respondía mayoritariamente al carácter de rito mágico-religioso.

 

El juego de la pelota en el México precolombino y el deporte en la Grecia antigua dan a conocer el carácter ritual que ha revestido el Deporte para esos pueblos. De estos ritos y de sus formalidades aún subsisten puntuales manifestaciones, por ejemplo el fetichismo (culto a los ídolos), la configuración de los trofeos (que en muchos casos tienen una extraordinaria semejanza con los antiguos pebeteros) o los agradecimientos religiosos por las victorias conseguidas.  Para la civilización mexicana pre-colombina el juego tenía un carácter trascendente. La pelota era un símbolo astral y su vuelo deudor del Sol y de la Tierra. El juego daba origen a sacrificios humanos. La evolución del deporte en la antigua Grecia es mucho más conocida, por razones geográficas y por existir mayor información bibliográfica. La actividad deportiva de los atletas de la Grecia clásica también responde a una finalidad ritual, existe una fusión entre religión, culto y deporte. Sus más conocidas manifestaciones deportivas son un claro exponente: Juegos Ístmicos, Juegos Nemeos, Juegos Píticos, y Juegos Olímpicos. De los vestigios y datos conocidos se desprende que  además de atribuir un importante papel a la educación física en la formación del individuo dentro de la sociedad griega, se imponía el carácter sagrado (ofrendas) de los antiguos Juegos Olímpicos.

 

Sorprende como dos pueblos distanciados y, lógicamente, entre ellos desconocidos adoptaron -con mayor o menor exaltación - una posición similar en el desarrollo de sus singulares certámenes deportivos mediante competición, reglas y rito. La función ritual se traducía en la firme creencia de que los certámenes deportivos organizados en ofrenda a los dioses permitían obtener su benevolencia e inspiración (amplio sentido). La cultura deportiva no ha sido independiente de la cultura general que en un momento determinado acredita una sociedad.

 

En nuestro tiempo, este enfoque ritual esta superado aunque hay opiniones que fundamentan, en la teoría del culto, el origen y la definición del deporte como  David Sansone para quién deporte es: "el sacrificio ritual de la energía física" al entender que el practicante del deporte ofrece su energía corporal a la divinidad, y que en algunas manifestaciones deportivas aparecen deportistas que declaran estar conducidos por su particular Dios en el ejercicio de su actividad deportiva. Pero estas posiciones si bien pueden tener connotaciones con la teoría del culto y del rito - yo entiendo que más con el agradecimiento según convicciones- no se confunden con la misma pués no existe más sacrificio que el muscular. El sentimiento religioso de los deportistas no difiere del que pueda tener cualquier ciudadano dentro de una sociedad abierta y plural.

 

Los poderes públicos deben controlar cualquier tipo de manifestación violenta en el deporte cualquiera que sea el origen de la misma.

 


-Hay otras finalidades del deporte, como la de servir de entretenimiento y diversión lo que nos acerca a las dos posiciones que la persona puede adoptar fente al mismo: a) activa y de ejercicio, y b) pasiva o de mero espectador. En ambas hay o debería haber entretenimiento y diversión.


Del conjunto de finalidades de práctica del deporte esbozadas, se puede afirmar que el deporte no es, exclusivamente, un fin en sí mismo por ser un transcendental medio para el logro de otros objetivos de no escasa entidad social con los que se entiende y complementa. Además, estas diferentes finalidades del deporte, facilitadoras del acceso al mismo, ponen de manifiesto que en ocasiones, los caracteres de voluntariedad y de libertad que parecen inspiran su desarrollo legal no tienen validez general ya que no acogen por ejemplo la formación impuesta en la enseñanza obligatoria, en casos de protección de la salud o cuando la participación pueda resultar forzosa. Las legislaciones en estos casos pueden llegar a establecer unos principios literal y gramaticalmente encontrados, como ocurre, como se ha mencionado, al declarar la práctica del deporte libre y voluntaria y establecer, al propio tiempo, la obligatoriedad dentro de la asignatura de educación física.

 

Indicar que en relación con la práctica del deporte con finalidad terapéutica, se dice que el médico en su decisión protectora de la salud ciudadana no desvirtúa las notas de libertad y voluntariedad porque: 1) no obliga, sino que recomienda el ejercicio físico, la actividad física o el deporte, 2) la recomendación de actividad deportiva suele ser secundaria respecto a la prescripción de ejercicio o actividad física, 3) porque cuando receta deporte se hace en salvaguarda de un interés superior del ciudadano como es su salud, y 4) porque no impone una modalidad deportiva sino que, como mucho, orientará sobre las más conveniente dentro del gusto del paciente.

 

En conclusión, no es posible admitir un enfoque unidireccional del deporte.


FP/1989-2021

 
 
 

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